Miopía en el Marketing Digital o Cuando Murió la Prensa Escrita
"Algo para tener en cuenta, pero que no cunda el pánico". Así ve The Economist la actual crisis de la prensa impresa. Pese a la caída de las ventas de los periódicos en Estados Unidos y el auge de los medios digitales de la que tant se ha escrito, la prestigiosa publicación analiza sin aportar demasiadas novedades, la tendencia a la baja de la prensa tradicional.Más largos que un día sin pan. Un artículo interminable sobre los medios digitales y un editorial acerca del incierto futuro de la prensa tradicional, aunque no se añade casi nada nuevo a todo lo que ya se ha dicho. Empiezan siendo tranquilizadores, pero leyendo el desarrollo de los artículos se aprecia un convencimiento total de la decadencia de la prensa tal y como la conocemos hoy en día.
En un primer artículo titulado "¿Quién mató al periódico" lanza una desalentadora sentencia: "Los periódicos no han empezado a cerrar en bloque, pero es sólo una cuestión de tiempo".
Borja Ventura, en su Blog de Notas de Periodista Digital nos confiesa que no ha encontrado nada relevante en los artículos de The Economist a cerca de la actual crisis de la prensa tradicional. Tampoco sorprende. El tema está más gastado que una cerilla ya encendida. Lo único que queda por discernir y creo poder aseverar con total rotundidad que de la resolución de esta cuestión pende el futuro de Internet es si los grandes gigantes de la comunicación se harán o no con el protagonismo en la red. Si es así, su protagonismo eclipsará no sólo por la fuerza de su presencia sino por el arrastre normativo que estos gigantes requieren las voces de la población y la Internet dejará de ser como la conocemos.
El traslado de las rotativas a la red no podrá ser exitoso sólo desde la pluma sino que competirá directamente con todo el poder multimedia a su alcance. ¿Pero podrán transformar el coste en beneficio las empresas de la información? En definitiva, ¿será rentable el negocio de la información en la red?
Sin una normativa que proteja y, lo que es más importante, sin unos medios que permiten hacer cumplir la normativa los derechos de autor y propiedad, el negocio de publicar contenidos en Internet resulta de dudosa rentabilidad.
Puede que sea interesante hacer notar que al contrario de lo que ocurre ahora en que sólo unos pocos medios se reparten el total del negocio en un mundo en que los grandes imperios informativos trasladasen su negocio al ciberespacio la cantidad ingente de información sólo podría diferenciarse por la calidad de la misma. ¿Veracidad? No creo que ese sea el aspecto más importante en un mundo sobresaturado de datos. La credibilidad, sí; y el valor añadido que a la información se le pueda dar convirtiéndola en conocimiento; pero esto no siempre es inmediato cuando de cubrir la información de actualidad se trata. ¿Qué servicio puede reportar a un usuario leer una noticia sobre el estado de la política en Thailandia salvo que tenga negocios allí? ¿Especialización?
Quizá la clave pueda residir en aprovechar el potencial de recursos para incrustar la publicidad en los contenidos de tal modo que aunque no se pague por el contenido sí se distribuya la publicidad. Puede… ¡Quién sabe!




