Del Pac-Man a los videojuegos cristianos
Corría el año 1980 cuando apareció en el mundo PAC-MAN, el "comecocos". Una pantallita de fondo negro, unos puntos gordos, unos fantasmas y una boca comilona que debía de comer puntos y evitar ser comido.
¿Encerraba aquel inocente juego alguna maldad? No creo que nadie lo hubiera sostenido entonces ni que lo haga ahora; más bien al contrario, ha sido uno de los juegos más populares de la historia del ocio electrónico y sin lugar a dudas uno de los más inocentes . Y sigue siendo, a tenor de la cantidad de páginas en las que uno puede tropezarse este juego, para jugar java on-line o directamente como entrada de wikipedia… Lo cierto es que a lo largo de estos 25 años la industria del videojuego ha evolucionado mucho.

El Gauntlet fue uno de esos juegos que marcó un hito. Se popularizó desde las salas de máquinas. Estaban verdes entonces los gráficos pero ya la idea parecía clara. Comer cocos o sortear obstáculos para que el gusano comilón no se estrellase era menos divertido que matar un montón de bichos vivientes. De hecho, el concepto de los videojuego no ha podido ser más hostil por regla general: Todo bicho viviente que no sea uno mismo es el enemigo. Uno mismo y tal vez los posibles compañeros de fatigas.
La violencia de los videojuegos fue creciendo. Ya en 1987, Technos ofrecería su celebérrimo Double Dragon, cuya 2ª parte de tan buena que fue que incluso se ha merecido otra reseña en la Wikipedia (actualmente en bypass dubitante sobre la conveniencia de borrar dicha entrada…).
Tras toda un saga de juegos secuela, sucedáneos y múltiples variaciones sobre el tema, los años 90 nos sorprendieron a todos eliminando los ya aburridos argumentos, que a nadie le importaban y llegó Street Fighter. El verdadero boom de los videojuegos: Street Fighter II. Nunca las segundas partes fueron buenas, salvo en este caso. Sin embargo, el boom lo trajo el DOOM.
Del Doom al Quake, al Half-Life y la escalada de violencia en aumento. Sexo y violencia. Los ingredientes más simples para los satisfacer los instintos más básicos y explotar la revolución hormonal.
Eso han pensado al menos los creadores de The Bible, un juego tipo "trivial" con el que competir contra esta ola de inmoralidad que invade los hogares hasta en los momentos más lúdicos e inocentes. Y no es el único: Catecúmeno se presenta en EE.UU. como una alternativa a los juegos de acción. Acción, religión y no violencia.
Parece que la comunidad cristiana está dispuesta a dar la batalla de las ideas desde todos los frentes. Algunos juegos como el SuperMario - donde no se derrama ni una minigota de sangre- o el celebérrimo Tetris - ¿quién no ha jugado a alguna de las múltiples versiones? no presenta tampoco ningún derramamiento de sangre ni incita a ningún pecado, salvo tal vez el de la pereza (porque cuando uno se engancha da mucha pereza hacer cualquier otra cosa) - parecen un poderoso rayo de esperanza para las espectativas de estos empresarios del ocio cristiano y cristianista. De hecho, dado que ya existen estas alternativas y otras similares cabría preguntarse si son necesarias estas nuevas ofertas o so pretexto del mensaje se trata tan sólo de una operación comercial más. En todo caso, completamente legítima.
Así pues, se abre la veda para la caza del demonio. No al estilo DOOM, sino con fe y espiritualidad. Ya sólo falta comprobar si para esta caza abrá cazadores. Se abre pues la caza de cazadores…y no lo van a tener fácil, el Príncipe de este mundo no está de su parte… ¡SUERTE!




